
Estaba traspasada por el dolor. Surgió del tumulto rugiendo, tan hermoso que aún dolía más verlo. Me trató, el doctor, del mal que me había llevado hasta allí; me trató mal, con la soberbia del que conoce el poder de su belleza y desde las alturas de su profesión. Me puso. Me puso bien. Dejé allí el dolor de mis entrañas y salí con otro aún más profundo, lejano, casi olvidado...sempereadem

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