jueves, 17 de abril de 2008
domingo, 13 de abril de 2008
married with children
Tener marido genera siete horas más de labores domésticas
NUEVA YORK, EEUU (Reuters) - Unos investigadores de la Universidad de Michigan han encontrado la respuesta a por qué tantas mujeres casadas tienen tanto trabajo en casa: por sus maridos.
Un estudio efectuado por la entidad demuestra que tener un cónyuge genera siete horas extra de tareas domésticas a la semana para una mujer. Sin embargo, una esposa le ahorra una hora de tareas en el hogar a su marido cada semana.
"Es un patrón muy conocido. Hay una reasignación de las labores en el matrimonio, donde los hombres tienden a trabajar más fuera de casa mientras que las mujeres ejercen más labores domésticas", afirma Frank Stanfford, del instituto de Estudios Sociales de la Universidad de Michigan, quien dirigió el estudio.
"Y esta situación es peor para las mujeres que trabajan", agregó en un comunicado.
Los descubrimientos de Stafford fueron obtenidos al estudiar una base de datos de 2005 sobre el empleo del tiempo que había comenzado a realizarse en 1968 en el instituto.
Los investigadores estudiaron registros para evaluar cómo pasaban su tiempo las personas e interrogaron a hombres y a mujeres sobre cuanto tiempo pasaban cocinando, limpiando y haciendo tareas básicas de la casa.
El estudio reveló que las mujeres solteras y jóvenes realizaban menos horas de trabajos en el hogar, alrededor de 12 mientras que las casadas de entre 60 y 70 años llegaban a realizar casi el doble. Las mujeres con más de tres hijos llegaban a pasar 28 horas a la semana limpiando, cocinando y lavando.
Sin embargo, las cosas no están tan mal como antes ya que en 1976 las mujeres realizaban un promedio de 26 horas de labores domésticas mientras que los hombres hacían 6 según el estudio.
Pecaré de vanidad o de estupidez, pero citándome a mí misma y refiriéndome a un post que publiqué con motivo del día internacional de la mujer trabajadora, en el que me refería a la mujer trabajadora como aquella que tiene un marido como Al Bundy (salvo la buena de Pegg, claro), no sé lo que pasa, o bien soy una visionaria, una mente clarividente que se adelanta a su tiempo ( y a la Universidad de Michigan o a la publicación de su estudio), o bien en las universidades norteamericanas ( y en las del resto del primer mundo), se aburren y tienen la mente en cosas ociosas y absurdas como la tenemos los que no podemos poner una palabra clara y determinada en la casilla "profesión" del carné de identidad.
sábado, 12 de abril de 2008
porque ...¿será un invento de la coca-cola, quizá?
Según informó hoy en un comunicado la fundación, la principal causa de la infelicidad del ser humano estaría en el sistema límbico, o cerebro emocional, una estructura que gestiona respuestas emocionales ante estímulos sensoriales.
"Es en el cerebro emocional donde toda la información que recibimos del mundo externo a través de los sentidos se impregna de matices emocionales, de placer o dolor, lo que realmente nos impide ser felices", explica el experto, para quien, en definitiva, el cerebro está diseñado para "luchar por la supervivencia".
No obstante, a diferencia de los animales, "el ser humano, cuyo cerebro pesa aproximadamente un kilo y medio y posee una complejísima organización funcional, ha atisbado la conciencia de si mismo".
Esta circunstancia que le lleva a plantearse dos vías para lograr felicidad, una de ellas consiste en mantener el equilibrio entre el placer y el dolor, pues "ambos extremos producen infelicidad", y la otra, "más drástica y quizás más auténtica", en aislarse del mundo, evitando interaccionar con él y que la información sensorial alcance el sistema emocional del cerebro.
AISLARSE DEL MUNDO PARA SER FELIZ
Esta segunda vía se alcanzaría por la idea de Dios y el rezo o la meditación. "Quien en medio del placer no siente deseo (...) Quien ha abandonado todo impulso, temor o cólera (...) Quien ni odia ni se entristece (...) Ése está en plena posesión de la felicidad o la sabiduría", destacó el profesor Mora, con una cita del Mahabarata, un libro Indio sobre religión, filosofía y mitología.
Por su parte, el escritor Luis Muñoz, licenciado en Filología Española y en Filología Románica por la Universidad de Granada, destacó que, desde el punto de vista de la literatura, "es más fácil escribir sobre la infelicidad" porque este estado "lleva aparejada la necesidad de aliviar el dolor que produce, algo que puede hacerse fácilmente a través del lenguaje poético". "La felicidad no necesita de ningún tipo de escritura por su condición irreflexiva", acotó.
"El lenguaje de la poesía expresa la infelicidad mejor que la felicidad, pues cuenta con más recursos verbales para la primera y atrae especialmente los momentos desgraciados", añadió. Esto explicaría, entre otras cosas, que este tema haya impregnado tantos poemas desde los orígenes del género, que "no es más que el testimonio de una sensibilidad o de una inteligencia", concluyó.
(fuente EUROPA PRESS)No sé, pero si la ciencia se dedica ahora a investigar estas cosas...mala señal, cómo si ya estuviera todo resuelto en cuestiones de sanidad...aunque si sirve de algo para acabar con los fundamentalismos religiosos, bienvenidos sean estos descubrimientos. Y ese fisiólogo, citando el Mahabarata....¿científicos budistas?...¿new age?...me gustaba pensar que los investigadores eran señores muy racionales y barbudos, y que el cuestionarse la búsqueda (no el ansiarla, claro) de la felicidad cosa de ociosos y vagos, bohemios, filósofos, ...bueno, pues que inventen algo para que el sistema límbico salga de su laberinto, que no sea el prozac, las benzodiacepinas o la meditación...la felicidad es el olvido, la supervivencia, y la ilusión de nuevo, para luego sobrevivir, olvidar y ...
Para que digan que en este país (Ejpaña), no hay investigación puntera.
lunes, 7 de abril de 2008
Ah! que era por esto ( y dos)
domingo, 6 de abril de 2008
¡estás igual!
Me cohíbe, me hace sentir incómoda, estar demasiado tiempo en su presencia, en el fondo somos dos extrañas; nos manteníamos informadas de todo lo que acontecía en nuestras vidas, sólo que en algún momento de ese discurrir vital, mi camino se truncó, mi crecimiento se desvió, y mientras asistía al resumen de su evolución personal (estudió, se fue de casa, ahora está casada y vive en una ciudad que no es la mía, ni la que la adoptó), yo estoy igual.
Me hizo gracia que fuera lo primero que salió de su boca, puede que tan sólo sea pura cortesía (¡qué mal te veo, cómo has envejecido!, sin duda suena peor) ahora que tengo este blog secreto para mis conocidos y público para cualquier desconocido que pase por aquí, y es raro que pase nadie por aquí, así que es más bien una especie de diario, aunque a mí siempre me salgan ñoños, y no se parezcan en nada a los de la Nin, por ejemplo.
De todos modos, el título del blog viene de un poema de Baudelaire, "semper eadem", de Las flores del mal, libro obligado para cualquier fan de The Doors, y aspirante a miss rara del instituto (¡qué lejos veo todo aquello!...ya no soy la misma aunque me empeñe), pero no pudo ser, tuve que añadirle el per, porque ya lo habían cogido (otra chica con ínfulas de "malditilla"). Me vino a la cabeza a pesar de que hacía siglos que no leía a Baudelaire, y que como todas las cosas que se hacen por imitación y que no salen de dentro, tampoco me había dejado mucha huella, más allá del famoso verso "¡es el tedio!, hipócrita lector, mi prójimo, mi hermano", porque es verdad, el impulso de hacer esta página fue la sensación de no crecer ni avanzar en la vida. Pero al releerlo tuve la misma desilusión que al abrir el libro a los 17 años, mirar el índice y buscar un poema al azar, que la mujer de la que habla el poema es una femme fatale, que es un hombre el que reniega de ella por ser siempre igual, caprichosa y malvada, y no ella la que no puede con su vida. Había otro poema del libro, "Heautontimoroumenos", en griego "el que se atormenta a sí mismo", que hubiera sido más indicado, pero me pareció demasiado tremendo...y ya no me va el rollito de adolescente atormentado/a, entre otros motivos, porque ya no soy una adolescente, aunque en estos tiempos la adolescencia dura tanto, y muchos de mis contemporáneos parece que no la quieren abandonar. Allá ellos. Además, el despropósito era vaciar las basuras que no me dejan crecer, de modo que con un poco de suerte, quizá se conviertan en abono, y algo (no tengo ni idea de qué) prospere, y ya que he dejado de ser adolescente por pura biología, por alguna alquimia misteriosa, deje de ser "atormentada" (y creo que recientes experiencias me han devuelto a la esencia de mi ser, que está en las antípodas del malditismo, aunque también cierta melancolía forme parte innata de mí, como un yin de su yang, aunque sea paradójico).

De todos modos, al despedirnos, como aquel día en que nos escribimos las respectivas direcciones postales, intercambiamos los correos electrónicos y pude comprobar que pese a las evidencias de haber crecido y ser una mujer "hecha y derecha", mientras que en mi letra ya no queda rastro de la caligrafía infantil, la suya seguía siendo siempre la misma.





