domingo, 13 de abril de 2008

married with children


Tener marido genera siete horas más de labores domésticas


NUEVA YORK, EEUU (Reuters) - Unos investigadores de la Universidad de Michigan han encontrado la respuesta a por qué tantas mujeres casadas tienen tanto trabajo en casa: por sus maridos.

Un estudio efectuado por la entidad demuestra que tener un cónyuge genera siete horas extra de tareas domésticas a la semana para una mujer. Sin embargo, una esposa le ahorra una hora de tareas en el hogar a su marido cada semana.

"Es un patrón muy conocido. Hay una reasignación de las labores en el matrimonio, donde los hombres tienden a trabajar más fuera de casa mientras que las mujeres ejercen más labores domésticas", afirma Frank Stanfford, del instituto de Estudios Sociales de la Universidad de Michigan, quien dirigió el estudio.

"Y esta situación es peor para las mujeres que trabajan", agregó en un comunicado.

Los descubrimientos de Stafford fueron obtenidos al estudiar una base de datos de 2005 sobre el empleo del tiempo que había comenzado a realizarse en 1968 en el instituto.

Los investigadores estudiaron registros para evaluar cómo pasaban su tiempo las personas e interrogaron a hombres y a mujeres sobre cuanto tiempo pasaban cocinando, limpiando y haciendo tareas básicas de la casa.

El estudio reveló que las mujeres solteras y jóvenes realizaban menos horas de trabajos en el hogar, alrededor de 12 mientras que las casadas de entre 60 y 70 años llegaban a realizar casi el doble. Las mujeres con más de tres hijos llegaban a pasar 28 horas a la semana limpiando, cocinando y lavando.

Sin embargo, las cosas no están tan mal como antes ya que en 1976 las mujeres realizaban un promedio de 26 horas de labores domésticas mientras que los hombres hacían 6 según el estudio.


Pecaré de vanidad o de estupidez, pero citándome a mí misma y refiriéndome a un post que publiqué con motivo del día internacional de la mujer trabajadora, en el que me refería a la mujer trabajadora como aquella que tiene un marido como Al Bundy (salvo la buena de Pegg, claro), no sé lo que pasa, o bien soy una visionaria, una mente clarividente que se adelanta a su tiempo ( y a la Universidad de Michigan o a la publicación de su estudio), o bien en las universidades norteamericanas ( y en las del resto del primer mundo), se aburren y tienen la mente en cosas ociosas y absurdas como la tenemos los que no podemos poner una palabra clara y determinada en la casilla "profesión" del carné de identidad.


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