domingo, 24 de febrero de 2008

¿Crisis? ¡Sí!


Es lo que intento decirme para darme ánimo. Siempre me han dado miedo, adoro los cambios, pero estas crisis a las que me refiero son esos momentos en los que una siente que tiene que cambiar de piel, dejar atrás lo viejo, lo que ya no vale, porque toca crecer. Y a veces duele, y da vértigo. No se trata de cambiar de trabajo de casa o de pareja, se trata de mirarse al espejo, y como la mujer del cuadro de Delvaux, desnudarse, mirar las sombras, dejar esa habitación ajada, y esos trajes que ya tiran de la sisa y enfrentarse con la verdad. Y no se sabe a dónde vamos a ir a parar. Ya he pasado por momentos así en mi vida, y si algo he sacado en claro es que la resistencia no hace sino entorpecer el proceso; a veces coinciden con cambios externos pero no necesariamente, no lo es ahora. Por eso a veces pienso en tirarlo todo por la ventana, dejar trabajo, irme a otro lugar...pero creo que eso sólo sería una huida hacía delante, por tanto, más tarde o más temprano volvería al mismo punto...se trata de ir hacia dentro, asi que creo que lo mejor es relajarse y disfrutarla, pero es díficil, generalmente, a un estado de ánimo fluctuante, se unen diversos achaques físicos, dolores, enfermedades que al final siempre quedan en somatizaciones de esos temores,y esos mismos dolores generan temores...al final es una pescadilla que se muerde la cola.
Al fin y al cabo una crisis es un cambio, una oportunidad, no sé por qué me aferro tanto a algo (mi ser y mis circunstancias) de lo que suelo renegar a menudo.
Además de los dolores y el agotamiento, a veces en momentos como estos surgen épocas de pesadillas, sueños extraños. Siendo más joven soñaba muchísimo y a menudo me sorprendía a mí misma la rica variedad de mi imaginación, pues despierta no demostraba ni la décima parte. Era como entrar en una sala oscura de cine y dejarse sorprender y llevar. Pero en los peores momentos, los sueños, las pesadillas han sido enormes lastres.
Esta noche he tenido un sueño curioso, su argumento no viene al caso, tampoco lo recuerdo bien. Yo sólo era una mirada, no una presencia digamos de cuerpo entero, me encontraba en varias casas, una casa dentro de otra, una pelicula dentro del sueño, como un juego de muñecas rusas. A menudo he soñado con casas a lo largo de mi vida, parece ser que simbolizan al soñante, o al cuerpo, es uno de los pocos temas en que por lo que he leido (superficialmente, como todo lo que leo)psicologos y charlatanes se ponen más o menos de acuerdo en su significado.
Lo peor del sueño de esta noche, lo único que recuerdo con meridiana claridad, era esa otra casa dentro de la primera casa, una casa oscura, claustrofóbica, llena de ira, odio, violencia, incluso maldad, pura maldad. No sé si dentro del propio sueño o lo primero que pensé al despertar, antes de abrir los ojos, fue que estaba dentro de la mente de otra persona, alguien real, con su nombre y apellido, y un escalofrío y una desolación me han recorrido de pies a cabeza. Bueno, luego me he dado cuenta de que la conversación con una amiga ayer por la noche pudo tener algo que ver, ser un residuo de cosas que me contó de terceras personas que nada tienen que ver conmigo. Y que quiza tengo muy interiorizado ya eso de que las casas representan personas, algo asi como una referencia a otro texto dentro de una novela. También he pensado que hace mucho tiempo que tengo el lado oscuro como adormilado, ya lo había olvidado, los temores adolescentes a la locura, a perder la razón. Y me han dado más escalofrios, y me he acordado del final del articulo de J.J. Millás "Una crisis paranoica", y me he dicho "siempre la misma, a pesar de los cambios, ¿cambios, realmente he cambiado?".

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