
Al menos para mí, claro. Hace casi una década que los escuché por primera vez y fue un auténtico flechazo. Después tuve la oportunidad de verlos en directo y ya nada volvió a ser igual, quedé enganchada a este grupo de por vida. Quizá porque no tenía previsto ir al concierto, creo que era la primera vez que venían a España o al menos sí la primera vez en Madrid, y fue uno de esos momentos en los que me lié la manta a la cabeza y me dije que no podía perderme una cosa así, y fui sola, fue una experiencia absolutamente memorable. Era un día gris de noviembre, había estado lloviendo casi toda la mañana en la que yo acababa de comenzar en un trabajo temporal -afortunadamente- que me había dejado bastante hundida, y al día siguiente tenía que madrugar para repetir esa tortura. Al caer la tarde me sentía miserable por estar amargándome en casa. Y no sé qué fuerza tiró de mí que me fui a la sala donde tocaban, me colé y me compré una entrada ( y me crucé con Tomasz Kukurba que probaba sonido, aunque yo todavía no sabía quien era, sólo lo había escuchado tocar,) y al empezar el concierto, fue una curiosa sorpresa descubrir que ese músico al que llevaba años admirando me había parecido un simple técnico de sonido (es lo que tiene no salir en MTV). El concierto fue asombroso, no tenía nada que ver con el disco que yo había machacado tantas veces en mi casa, era como escuchar a Pink Floyd, pero sólo había tres músicos con instrumentos tradicionales en el escenario. Además, reconocía los temas pero de repente comenzaban a improvisar como en el jazz, y era imposible saber a dónde iba a ir a parar aquello. Durante unos segundos, o minutos quizá, no sé bien, perdí la noción del tiempo, de donde estaba, floté en aquella sala con esas melodías hipnóticas, lisérgicas...y al finalizar el concierto me sentí feliz y descansada, había desaparecido el agotamiento y la angustia por mis circunstancias. Al día siguiente fui como en una nube a trabajar, y al otro y al otro...toda una semana. Por suerte, el trabajo sólo me duró dos semanas más.
Es lo que quería decir el otro día con que cualquier experiencia puede convertirse en una renovación, cualquier cosa hecha con el corazón puede ser sanadora.
He puesto estos vídeos porque son los únicos que he encontrado con una buena calidad de imagen, por si alguien descubre el grupo por esta página, pero lo importante es la música, y estos no son los Kroke que más me gustan. Evidentemente están para soportar el lucimiento del sr. Kennedy, que no niego que sea un gran virtuossíssimo, aunque, para mí, que más que con virtuosismo toca con un poco de onanismo, particularmente sus ñiquiñiquis no me dicen gran cosa, y los pobres Kroke no pueden sino servir de acompañamiento de este tío tan tostón. Pero ellos, ya sea en su versión original de trío o con acompañamiento de batería, son mucho más enérgicos, magnéticos, mágicos, la pasión que desbordan se extiende por todo el público y te contagian, su energía te transforma, como dijo un hombre junto a mí, en aquel concierto, Tomasz Kukurba hace música hasta roncando, pero no es exhibicionismo sino que está perfectamente complementado por sus compañeros, sin ellos, Tomasz Lato y Jerzy Bawol, no sería lo mismo, no serían Kroke, posiblemente, etc
Y hasta aquí mi momento groupie

No hay comentarios:
Publicar un comentario