Todo es fugaz. Todo es líquido. Es la esencia de la vida, es el signo de nuestros tiempos. Hace unas semanas leí un artículo de Javier Marías en el que reflexionaba sobre lo rápido que se convierten los libros, las películas...en obras obsoletas en nuestra sociedad, siempre pendiente (o dependiente)del último estreno. Decía que antes se solía usar la expresión "de eso sólo ha pasado un año", mientras que ahora solemos decir "de eso ha pasado ya un año". ¿Qué será de ellos cuando pasen dos, cuatro...?.La fugacidad del tiempo, el paso de la vida es algo inherente al ser humano, a todo lo que está vivo, pero las cosas, obras e incluso relaciones de usar y tirar, son la marca distintiva de nuestra sociedad, y yo creo que una sociedad así camina (deprisa, deprisa) hacía su "final". Ojalá sea así, que acabe cuanto antes esta manera de vivir, y volvamos la mirada hacia las cosas más esenciales, a lo fundamental.
Ahora que lo pienso, el artículo dominical de Marías habría caído ya en el olvido si no fuera porque esa frase me marcó de un modo especial.
miércoles, 19 de marzo de 2008
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