miércoles, 23 de enero de 2008

Extrañas coincidencias I - Rouge, de Kieslowski



En esta secuencia, el viejo juez le cuenta a la joven un sueño que sobre ella ha tenido. Toda la película juega con esas circunstancias que parece que se repiten a lo largo de nuestra vida, incluso que parecen repetirse de unas vidas a otras, saltando de generación en generación, hasta que somos capaces de aprender su lección. Kieslowski cuenta que se basó en un poema de la premio Nobel Wislawa Szimborska (escribo el nombre de memoria), que encontró en un libro que compró para un miembro del equipo de una película anterior, de casualidad en un mercadillo, y justo en ese poema se encontraba el germen de lo que él quería desarrollar en este filme.
Mi historia con esta película parece también sacada del propio argumento, me fue recomendada por alguien en quien yo creí ver la encarnación de lo que podría llegar a ser mi futuro, si seguía ciertos caminos que había emprendido en la adolescencia. Pero la vida no es como una película de Kieslowski, por mucho que a veces me empeñara en verla así. Esta es mi escena preferida porque es lo único que quiero salvar de mi adolescencia y de mi afán de ver señales donde no las hay ( y de no ver las que sí indican lo que indican); puede parecer una chifladura, pero muchos años antes de ver esta película, incluso años antes de que se rodara, yo tuve un sueño similar al del juez Trintignant, quise creer que trataba sobre mi futuro, pero quién sabe sobre el destino de quién soñé...

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