jueves, 24 de enero de 2008

"se equivocó la paloma, ..."



Quizá lo mejor que he podido aprender en los últimos años, es que cuando cae el velo de Maya, cuando todas las expectativas sobre nosotros, los demás, la vida, desaparecen hechas añicos por el curso impasible de la realidad, es cuando podemos empezar a vivir realmente, de una manera libre y auténtica. No hacen falta grandes tragedias ni sucesos tremendos para hacernos caer en la cuenta de que quizá estabamos equivocados esperando que los demás se comportaran como quisieramos que se comportaran, o que en ese momento justo de la existencia, fuese a suceder lo que nos colmaría de felicidad. Y sin embargo, aún me queda la necesidad de echar la vista atrás e intentar recopilar pequeños retazos de la que fui, siempre da un poco de vértigo encontrarse en medio de una existencia en la que ya no importa el pasado, y no ansiamos ningún futuro.

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